domingo, 30 de noviembre de 2014

UN ESCUDO CONTRA LA RADIACIÓN

El denominado escudo invisible al ojo humano ubicado a unos 11.500 kilómetros sobre la Tierra y que bloquea los llamados "electrones asesinos" que son provenientes de las tormentas del astro Sol, sin duda ha sido una novedad y sorpresa inesperada que contribuye el campo de la ciencia y el campo de la astronomía.

Éste campo de fuerza, está suspendido 11.500 kilómetros y su función es bloquear a las partículas de radiación peligrosas. Un equipo de científicos de la Universidad de Colorado en la ciudad de Boulder y del Instituto Tecnológico de Massachusetts, afirma el descubrimiento.

Al parecer, se trata de unas partículas que circulan alrededor del planeta a una velocidad cercana a la luz y que han supuesto durante años grandes amenazas para astronautas, satélites y sistemas espaciales al producirse intensas tormentas solares.
Esta barrera para el movimiento de las partículas fue descubierta en los cinturones de radiación de Van Allen, dos anillos que están llenos de electrones de alta energía y protones.

Según el astrónomo Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN), las partículas son tan peligrosas que si fuera el caso de que alcanzasen la superficie del planeta, pueden afectar de una manera radical a cada uno de los seres vivos y también afectarán a los sofisticados equipos electrónicos que son de uso cotidiano en nuestra sociedad.


Daniel Baker, el autor del trabajo, ha explicado que este cinturón está retenido en su lugar por el campo magnético de la Tierra y se hincha y se contrae periódicamente en respuesta a las perturbaciones de energía entrantes desde el Sol.


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